El comercio mundial del vino generó 25.320 millones de euros en 2012

La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) ha celebrado la pasada semana su asamblea general, que ha tenido lugar en Bucarest. Como en ocasiones anteriores, su Director General, Federico Castellucci, ha aprovechado la ocasión para presentar el informe estadístico mundial sobre la vitivinicultura.

Sin embargo, este año el informe incorpora un análisis específico sobre la evolución del comercio mundial y, particularmente, su desarrollo en términos de valor. En el análisis sobre comercio mundial del vino, la OIV recoge la buena evolución del comercio mundial del vino que, tras una leve disminución durante el peor año de la crisis (2009) se ha recuperado con fuerza hasta alcanzar en 2012 un valor total estimado en 25.320 millones de euros. Crecimiento en valor que no se ha dado este año en términos de volumen, al descender ligeramente hasta los 98,2 millones de hectolitros por la relativa escasez de vino generada a nivel mundial en las cosechas del pasado otoño, relativamente cortas, sobre todo en Europa.

Por tipo de productos, esta relativa escasez de vino ha afectado más seriamente a los de menor valor, provocando una caída del 4,2% en las ventas mundiales de vino a granel, cuyo precio aumentó un 23% hasta permitir, todavía, una facturación un 18% mayor a la del año anterior. Por su parte, vinos espumosos y envasados registraron subidas de precio muy inferiores, compatibles con el ligero crecimiento de espumosos en volumen (1%) y una ligera caída de los envasados (‐1,2%), pero registrando en ambos casos aumentos sensibles de la facturación.

La nueva situación de menores disponibilidades de vino afectó también de manera dispar a los países productores, con Chile, Argentina, Sudáfrica, Francia y Portugal aumentando sus ventas en volumen, mientras España e Italia las disminuyeron notablemente. Ampliando la comparación desde el inicio del presente siglo, se muestra como los países del “nuevo mundo” consiguieron aumentar sus exportaciones a una media del 6,9% anual, mientras los productores tradicionales solo alcanzaban un 4,2% anual.

Desde el punto de vista de los importadores, los hay de muy diferente signo en función del tipo de vino que compran mayoritariamente, con Japón y Bélgica invirtiendo mucho en vinos espumosos; Francia, Alemania y en menor medida Rusia, importando mucho vino a granel o en envases de más de dos litros; y Canadá, China, Holanda, Estados Unidos y Suiza adquiriendo fundamentalmente vinos envasados.